No es un problema reciente y mucho menos
aislado. Tras el itinerario por más de quince tiendas en la ciudad de
Cienfuegos, no hay indicios del ineludible producto de aseo. Por ende, al medir
la temperatura de los comentarios cotidianos el termómetro parece explotar:
“andar sin desodorante es la nueva moda en este clima tropical”, “‘Cúchelo’ qué
cómico, preguntando por el desodorante, ¿niño en qué planeta tú vives?” y las
propias dependientas también regalan esa mueca llena de burla e incredulidad:
“está perdí’o…, dicen que va a entrar…, ¡diiicen!”.
El pasado fin de semana llegaron pocos
ejemplares con la etiqueta de “Un toque” y “Natural” al Mercado Habana y el
“Obao” a La Nueva
en la propia urbe sureña. Y volaron. ¡Duraron algo!, tanto como el famoso
merengue en la puerta del colegio. Las personas, con lógica desesperación, asaltaron
los estantes y los llevaban de tres en tres, de cuatro en cuatro, de cinco en
cinco…
