Esta vez no es el Cartero
Fogón. Tampoco el lobo de Los Tres Cerditos, ni Los Siete Chivitos… ¿Quién
llama a la puerta? Quien llama a la puerta hace rato avisó que venía…
En tiempos donde el control legitima su
condición de flagelo de las negligencias, caen de la mata las necesidades de la
transparencia en los mecanismos destinados a monitorear, revisar el accionar de
empresas, entidades o instituciones. Y cada instancia está comandada por
humanos que cometen errores, pero, ¡No es para tanto!
Desde niño escuchaba en la escuela el temor
por las visitas. Eso de “viene la inspección y hay que portarse bien” anunciaba
la rutina de preparación con el fin de garantizar la buena imagen. Entonces,
cada mecanismo ha de mostrar su efectividad y organización. Como dijeran en el
programa infantil “La
Sombrilla Amarilla”: “Un lugar para cada cosa, cada cosa en
su lugar”.
