Cuando un producto nace, no imagina cuántos destinos le esperan hasta llegar al sitio donde será útil. Y menos, imagina las veces que cambia o aumenta su valor con el traspaso de mano en mano o de entidad en entidad.
Tal fenómeno, denominado comercio, atraviesa
en Cuba por un período de resarcimientos. Salvar algunas empresas con ese
cometido y repensar mecanismos de gestión en otras, constituye la esencia de
las transformaciones tanto en la variante mayorista como minorista de este
renglón en el país.
En relación con esta última, la Gaceta Oficial de la República en su edición
extraordinaria número 17, publicó la resolución 242 del 2013 de la ministra de
Comercio Interior, y dejó sentadas las bases desde lo ideal, para subsanar
grietas que entorpecen el sistema de compra venta entre entidades, su incidencia
en la forma minorista y las repercusiones en la población, el eslabón más débil
de la cadena.