El tema de la racialidad, la igualdad de género y la inclusión de los jóvenes no puede concebirse como un esquema.
Parece un problema biológico, ni la más abultada loma de voluntad puede sacar a ciertos cerebros de esa caja cuadrada que los impide. Por suerte es fácil identificar cuando ese órgano tiene cuatro lados, y por mala suerte, parece imposible ponerlo a funcionar con buen juicio.
¡Y tantos ejemplos nos ilustran al cerebro en
la figura geométrica! Hace poco escuché a una persona con algunas canas y en
todas sus facultades, renunciar a su responsabilidad porque “hay que darle paso
a los jóvenes”. Entonces entre apatías, negativas, escurrimientos para no ser
vistos… iba y venía el cargo cual bola caliente que apuntaba a los de menos
edad. No importaba la capacidad de cada cual, sino la fecha de nacimiento.
