Trabajo escrito por: Nayvis Flores Santana
Desde niña siempre odié el vacío ante mis preguntas, el eco
de mi voz que retumbaba por descortesía de algunos adultos. Difícil imaginar
cuánto aprendería con el tiempo acerca de los silencios.
Ellos aumentan como epidemia en medio de una sociedad ávida
de ruido. Emergen desde una transparencia llena de matices, producto de
desiguales situaciones o contextos.
Así hallamos al silencio tímido, ese que no concuerda con el
criterio colectivo, que hierve dentro del hombre inconforme en medio de la
reunión y sin embargo calla para no hacerse notar.
Otros, prefieren los silencios escépticos por aquello de que
no vale la pena hablar sobre un asunto sin respuesta; porque a la voz crítica
siempre le aparecen sordos a las preocupaciones, por necedad o por conveniencia.

