martes, 28 de octubre de 2014

Bloqueo al ocio en Cuba



En los difíciles años 90 para Cuba, el turismo devino tabla salvadora en donde naufragó nuestra economía. Tales garantías sobrevinieron gracias a las estrategias entretejidas al inicio de esa década, fundamentalmente con la creación de las primeras empresas mixtas a merced de ese sector, cuyo paulatino crecimiento permitió, en 1996, sobrepasar la cifra del millón de visitantes foráneos.

De ahí en lo adelante, con alzas y bajas, la industria sin humo, como también se le conoce, ha constituido uno de los cimientos de los ingresos financieros al país y catapulta a la Isla entre los destinos más atractivos del Caribe. Mas, amén de su opulencia y detrás de tantos hoteles, villas, todo incluido… se hilvanan ciertas desventuras derivadas de las implicaciones del Bloqueo Económico, Financiero y Comercial impuesto por Estados Unidos desde hace más de 50 años.


Entre abril de 2013 y junio de 2014 las afectaciones del turismo por tal causa ascendieron a 2052.5 millones de dólares norteamericanos, cuyas incidencias laceran áreas decisivas como los servicios, las operaciones de las agencias de viaje y el aseguramiento logístico, según reflejó el informe sobre la resolución 68/8 de la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas, con el propósito de poner fin a dicha imposición norteamericana.

Las cifras vistas desde cerca, lejos, de un costado u otro, de igual manera lucen abismales para una economía resentida en su sector externo debido en gran medida a los efectos del Bloqueo. Cavando en el propio sector turístico, de la ley asoman prohibiciones que le impiden a la industria del ocio en la Isla trabajar de manera ordenada el mercado norteamericano emisor de turistas. En consecuencia, tales trabas alcanzan a las modalidades de cruceros, así como las marinas y centros náuticos del país.

Otras geografías adolecen como muestra del carácter extraterritorial de esta política restrictiva. Por ejemplo, las agencias de la compañía cubana Havanatur, radicadas en Canadá (Hola Sun Holidays, Limited y Canadá Inc. Caribe Sol) deben darle el frente a los costos adicionales por el procesamiento de tarjetas de créditos. De acuerdo con los datos ofrecidos en la resolución 68/8 “Los cargos que las agencias procesadoras de tarjetas impusieron a estas agencias fue de 3.79%, 1.6% superior a la media que le cobran a otros turoperadores radicados en ese país”.

Por otros intersticios ha de maniobrar Cuba ante el impedimento del uso de las pasarelas de pago que operan en dólares norteamericanos como Webpay, Paypal, Payonline y otros. Entonces, el pago en línea tiende a limitarse en cuanto a opciones, pues nos obliga a contratar el desarrollo de módulos específicos para las ventas online con costos menos asequibles. Y por si fuera poco, con cargos aplicados a las transacciones financieras superiores en 1 por ciento a la media internacional.

Hoy el turismo clasifica entre las ramas más afectadas por el bloqueo en Cuba, además porque los perjuicios a otros sectores como la construcción y el transporte legan secuelas a la industria sin humo, la cual precisa de toda una infraestructura y mecanismos en función de una óptima calidad de los servicios y de una oferta considerable por los extranjeros. 

Tanto la nación como las empresas foráneas vinculadas con Cuba en este sector, padecen tales efectos, cuyas zancadillas limitan las posibilidades de una gestión más eficiente, e incluso, alarga el camino que conduce a las más novedosas estrategias y maneras de operar.

A partir del anuario estadístico de 2013, sobrevino un análisis del Doctor José Luis Rodríguez, ex Ministro de Economía en nuestro país, en el cual queda claro el exiguo crecimiento del turismo. En cantidad de visitantes, por ejemplo, solo se experimentó un salto de apenas 0,5 por ciento en comparación con el 2012. En tanto, el 2014 hereda males similares ilustrados en el incumplimiento de los planes de crecimiento en el número de turistas, pues de un 10,7 por ciento previsto, al cierre de agosto, la cifra ancló en 3,7. Tales sinsabores se catalizan a partir del descenso de la tasa de ocupación de capacidades, toda vez que al cierre de 2013 fue de 54,1 por ciento.

También por ello —y mejor tarde que nunca— otras alternativas brotan en función de preservar a uno de los sectores puntales en los ingresos de la Isla, tales como el incentivo de nuevos programas en torno a los circuitos histórico-patrimoniales, el turismo de naturaleza, de salud, el crucerismo, el buceo, así como los enlaces con el sector no estatal a través de las casas arrendadoras y los turoperadores.

Nuestra ubicación geográfica, historia, tradiciones, idiosincrasia, paisajes, playas… constituyen atractivos prestos a tentar a los foráneos. Explotar aún más esas potencialidades permanece como nota —con asterisco incluido— en la agenda de pendientes que pudieran potenciar aún más a la industria del ocio en Cuba.

Mas, es cierto que desde lo interno existen disímiles fallas y concepciones erróneas que agrietan nuestra economía, y extinguirlas nos permitirá palpar la prosperidad, pero, nos cuesta sobremanera acelerar nuestro desarrollo al ritmo deseado debido al asedio de esta política impuesta hace más de medio siglo. Para algunos puede constituir no más que una justificación, pero realmente las cifras certifican la presión financiera externa. Entonces el camino es tortuoso cuando hemos de andar con una piedra —acaso seboruco— en nuestros zapatos.        



No hay comentarios:

Publicar un comentario