Con un peso
superior a los 65
kilogramos (kg), nació en tierras aledañas al Central 14
de Julio, en Cienfuegos, una calabaza que por su tamaño constituye un
acontecimiento peculiar para los habitantes de la zona.
Desde Bolivia
llegaron las semillas gestoras de tal producto, gracias a Sebastián Bernardo
González Botello, natural del país suramericano, quien vive en Cuba hace apenas
cuatro meses tras su matrimonio con una médica sureña que estuvo dos años de
misión en el país hermano.
“Para los
cubanos es algo raro, pero en la finca de mi familia es normal encontrarse calabazas
de ese tamaño. No solo depende del tipo de semilla, sino del cuidado y las
técnicas agrícolas aplicadas, como regarlas siempre por las mañanas y tenerlas
en una superficie húmeda y con sol permanente. Así lo revelan los secretos de
mi abuelo”, refirió el joven de 29 años.
